lunes 10 de octubre de 2011

viernes 2 de septiembre de 2011

Nuevo libro (Nota de prensa de Romero Libros)


De Tartessos a Marte: a la búsqueda de los enigmas onubenses

La primera guía de enigmas y misterios de la provincia de Huelva acaba de ver la luz, publicada por la editorial serrana Romero Libros. A través de 27 artículos de investigación y divulgación su autor, el "periodista de lo insólito" Ignacio Garzón, recorre la geografía provincial acercándonos a fenomenos extraños en el cielo y en la tierra, supuestas apariciones marianas, rituales ancestrales, enigmas de la naturaleza, misterios históricos y hasta presuntos cultos satánicos.


"De Tartessos a Marte: guía de enigmas y misterios de la provincia de Huelva (I)" es el título de esta publicación de cerca de 300 páginas, editada por Romero Libros. Su director editorial, Pablo Romero, nos comenta: "La provincia de Huelva ha sido durante años una de las más activas de España en la generación de enigmas y misterios. También ha contado con destacados estudiosos y divulgadores en este ámbito. En este libro recorremos de la mano del investigador Ignacio Garzón algunos de los casos más significativos vividos en esta provincia andaluza. Ponemos en manos del lector veintisiete trabajos de investigación y divulgación, con ánimo de abrir una puerta a esa otra realidad menos conocida: fenómenos extraños, presuntas apariciones, rituales ancestrales, cultos satánicos, misterios históricos, enigmas de la naturaleza, etc. vistos con rigor, seriedad y una buena dosis de escepticismo. Para que sea el lector quien saque sus propias conclusiones".

Romero añade: "Esta obra no agota, ni mucho menos, el tema. Son muchos los misterios que quedan por estudiar y divulgar. Es pues una primera entrega que pretende tener continuidad, abordando e intentando desentrañar nuevos o viejos enigmas de estas tierras milenarias del suroeste ibérico".

El autor de la obra, Ignacio Garzón González, nació en 1967 en la pequeña localidad serrana de Puerto Moral. Lleva más de 25 años investigando los enigmas y misterios que nos rodean y divulgándolos en prensa y radio, colaborando en diversos medios de comunicación. En la actualidad dirige un blog dedicado a tales temas, centrado en la provincia de Huelva. Está especializado en ufología, apariciones marianas y movimientos sectarios. En el campo de la literatura ha destacado en la poesía, habiendo publicado ya tres obras, “Siglos de Pacharán” (Diputación Provincial de Huelva, 2002), “Avatares” (Asociación Literaria Huebra, 2004) y “De Jabugo a Cahuita” (Romero Libros, 2011). Además, está presente en varias antologías.

Romero Libros es una nueva editorial, radicada en la comarca serrana de la provincia onubense, que inició su andadura a finales del pasado año 2010. Con "De Tartessos a Marte" la editorial inaugura su colección "Búsquedas", que se une a las colecciones "Narradores Serranos" y "Poetas Serranos", con un título ya publicado en cada una de ellas: "Pide ayuda a los árboles: cuentos para despertar", del escritor zufreño José Rocha, y "De Jabugo a Cahuita", obra también del polifacético Ignacio Garzón. La editorial trabaja ya en la edición de nuevas publicaciones, fundamentalmente obras de autores serranos onubenses, que irán viendo la luz a lo largo de los próximos meses.

Más información:
www.facebook.com/romerolibros
http://romerolibros.blogspot.com/

lunes 22 de agosto de 2011


¡Por fin! Ya está el libro en mis manos. Poco a poco irá llegando a las librerías, pero los impacientes pueden comprarlo a través de http://romerolibros.blogspot.com/2011/08/de-tartessos-marte-la-busqueda-de-los.html

Saludos.

miércoles 18 de mayo de 2011

Presentación del Libro "De Jabugo a Cahuita",


Invitación abierta para el acto a celebrar en JABUGO (Huelva), el sábado, 21 de mayo de 2011, a las 20:00.

Presentación del Libro titulado "De Jabugo a Cahuita", del que es Autor Ignacio Garzón González. Se trata de un libro de poemas editado por Romero Libros.

La presentación tendrá lugar en la LIBRERÍA-PAPELERÍA "MI COLE", de Jabugo [C/ Doctor García Sánchez, 2 (esquina a Plaza del Jamón)].

miércoles 15 de agosto de 2007

De mi libro "Siglos de Pacharán"

Beber un siglo de pacharán
en la copa de tus ojos
y amanecer de pronto junto a ti,
Flor de la estrella glaciar.
Hacer de cada risa un canto
de charangos y panderos.
Saltar y correr por el melonar
y escondernos tras las higueras.

Ríete al son de la zampoña
que yo me vestiré con la hoja de tu parra.
Ríe, vuela y descansa mientras te cubro
Con el pañuelo blanco y rojo, clandestino.
Busca las estrellas de los ojos
en las líneas de las palmas de las manos
y haz que tu voz, como el cóndor, pase
acariciando mi pecho y se derrame
desde tus labios hasta los míos.

Canta en el amanecer,
pero -sobre todo- sigue riendo
con tu risa y con la mía.

Artículo sobre fósiles de Santa Olalla del Cala (Huelva)



POSIBLES DATACIONES DE UN PAQUETE DE CALIZAS CON
CRINOIDEOS (1) EN SANTA OLALLA DEL CALA.

INTRODUCCIÓN

La Geología -como todas las ciencias- está sometida a la revisión constante de sus postulados, algo que constituye el mejor camino para el avance de esta disciplina científica. No puede por tanto extrañarnos que hipótesis y teorías, que en un momento parecieron apropiadas y bien demostradas, terminen un día siendo puestas en cuestión o arrinconadas si, llegado el caso, aparecen nuevas pruebas que las desmienten.

Ese proceso está ocurriendo -o ha ocurrido- con una datación efectuada hace años por un prestigioso geólogo español, F. Vázquez Guzmán, respecto de una formación de calizas, localizadas en los términos municipales de Zufre y Santa Olalla del Cala. El paso del tiempo ha traído nuevas investigaciones que han hecho reconsiderar su trabajo y plantear una datación alternativa.

El citado geólogo consideró que dichas rocas correspondían al periodo Devónico, pero el estudio de la microfauna fosilizada realizado por el alemán M. Van Den Boogard desveló que su edad era carbonífera. Desde la Sección de Geología y Paleontología del CIES hemos querido indagar un poco más en lo relacionado con esas dataciones.


DATACIONES

El área sobre la que se distribuyen los afloramientos de las rocas objeto de este estudio se reparte entre las hojas 918 y 919 del Mapa Geológico de España 1:50.000, editadas por el IGME, correspondientes a Santa Olalla del Cala y Almadén de la Plata. La primera de las zonas se encuentra al sur de Santa Olalla y al norte del Embalse de Zufre, ocupando parajes como la Sierra Monleón, el Barranco de la Cucharera y el Arroyo del Rombo, todos ellos en el término municipal de Zufre (Huelva). La segunda zona es una estrecha y alargada franja que se extiende varios kilómetros -con interrupciones- pasando por sitios como el cortijo Casa Blanca en Santa Olalla del Cala (Huelva), Olla del Portugués y Tierras Malditas en Almadén de la Plata (Sevilla) y Loma Traviesa en Cazalla de la Sierra (Sevilla) (2).

Hablaremos primero de la segunda zona, cuya hoja geológica se publicó en 1974. Sus autores, encabezados por García Monzón, afirmaban que en el sector de Almadén de la Plata aparecen materiales devónicos en los que se diferencian seis tramos. Uno de ellos corresponde a un paquete de calizas grises más o menos oscuras, fétidas, que constituyen un nivel poco potente (de 10 a 30 metros), pero muy continuo, y con la presencia de numerosos artejos de crinoideos. Citan los autores la identificación realizada por Vázquez Guzmán, en concreto de un ejemplar de Cyathocrinus pentagonus (Goldf) (3) que arrojaría una edad Coblenciense Superior-Eifeliense (correspondiente al periodo que va desde hace 394 hasta hace 380 millones de años) (4). De las explicaciones de la memoria de la hoja parece desprenderse que el hallazgo del fósil se produjo en la primera zona (la situada en Zufre), probablemente durante el transcurso de sus investigaciones encaminadas a la elaboración de la primera hoja geológica de Santa Olalla del Cala (editada en 1970 y ya en desuso).

De esa primera zona hemos obtenido información en la segunda memoria realizada sobre la hoja geológica de Santa Olalla del Cala (ver la bibliografía). Ahí averiguamos que los materiales que nos interesan se intercalan en una sucesión de pizarras y grauvacas (5), conocidas bajo el nombre de flysch de Terena, que constituyen la parte más alta (y más reciente) de la unidad de Cumbres-Hinojales (6) y que se corresponden a una edad Devónico-Carbonífero Inferior.

Los autores, que trabajaron bajo la supervisión de C. Quesada Ochoa, afirmaban que los niveles carbonatados incluidos en esos sedimentos de pizarras y grauvacas que afloran inmediatamente al sur del sinclinal de Terena son biomicritas o calizas marmóreas de grano muy fino, con abundantes restos orgánicos (los crinoideos, principalmente). Citan a M. Van Den Boogard y F. Vázquez (7) para anunciar la presencia en estos paquetes calizos de fósiles de conodontos (8) del Tournaisiense Superior o Viseense Inferior (9), que los propios autores también encontraron durante su estudio. La datación por conodontos es muy exacta, por lo que contradecía claramente la anteriormente citada, realizada en base a la presencia de una especie de crinoideo.

Hubiéramos querido contrastar más datos consultando mayor bibliografía (especialmente las obras citadas en la documentación que hemos manejado), sin embargo no hemos podido acceder de momento a tales trabajos. En otra obra de F. Vázquez Guzmán (ver bibliografía), a la que sí hemos accedido, hemos encontrado referencias a esa primera datación. El autor hace mención a los niveles litológicos de bancos de calizas grises más o menos oscuras, fétidas, de un espesor máximo de 40 metros, localizadas en el camino de Zufre a Cala y que se extienden hacia levante en la hoja de Almadén de la Plata. Asegura para este estrato una edad Coblenciense Superior o Eifeliense, tal como se refleja en los datos expresados anteriormente.

Además de la investigación bibliográfica, desde hace varios años hemos realizado trabajos de campo en el término municipal de Zufre. En la zona marcada en la hoja geológica hemos hallado abundantes artejos de crinoideos en las varias veces citadas calizas grises. Así mismo, Santiago González Flores -vecino de Zufre, muy interesado por la historia local- nos hizo llegar hace unos años un fragmento de Goniatites (?) (10), hallado en la zona. Durante las obras de construcción del Embalse de Zufre, tanto González Flores como Juan Manuel Ramos Gallego -vecino de Puerto Moral y operario de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir- nos comunicaron verbalmente que habían sido hallados nuevos ejemplares de Goniatites u otros cefalópodos, que no hemos tenido ocasión de verificar.

La presencia de posibles Goniatites confirma la -ya de por sí firme- datación de estas calizas como del Carbonífero Inferior (con este dato parece más viable la opción Viseense Inferior que la del Tournaisiense Superior, aunque el estrato podría corresponder a la secuencia de ambos periodos)


LA REVISIÓN

A la vista de todos los datos hay que aceptar la datación realizada por Van Den Boogard. Nos encontramos pues con que la primera datación fue incorrecta. Quisimos averiguar algo más al respecto de por qué se produjo dicho error. ¿Fue un fallo de Vázquez Guzmán, que no identificó correctamente la especie de crinoideo?. Podría ser, teniendo en cuenta que otras especies del mismo género perduraron hasta mucho más tarde (3) y que los restos observados en la zona de Zufre están muy fragmentados y la roca que los contiene es muy compacta. También cabía otra posibilidad, pero mucho más remota, que resultaba fácilmente comprobable.

En el supuesto caso de que Cyathocrinus pentagonus hubiera sido hallado en la hoja de Almadén de la Plata en vez de en la de Santa Olalla del Cala (dato que aún no tenemos suficientemente claro), podría ocurrir que el paquete rocoso que lo contuviera se correlacionase con otros estratos del Devónico de la zona, en vez de con los del Carbonífero de la zona de Zufre. La revisión de la cartografía geológica apuntaba que la hipótesis era muy poco probable, pero no quisimos descartarla a priori. Una visita al área de estudio al Este de Santa Olalla del Cala podía sacarnos de dudas.

Por Gutiérrez-Marco et Al. (ver bibliografía) sabíamos que en los alrededores del Embalse del Pintado (11) se localizaban terrenos del Silúrico Superior-Devónico Inferior con presencia de pedúnculos de crinoideos del género Scyphocrinites (Zenker, 1833) (12). En varias visitas al Embalse hemos confirmado tal presencia, junto a otros tipos de fósiles, como trilobites, bivalvos y conos de cefalópodos nautiloideos, entre otros. Estos fósiles parecen corresponder más bien al Silúrico Superior y no al Devónico, pero no es descartable que parte de esa fauna (la que aparece a techo del estrato) sí corresponda al periodo Devónico.

Los paquetes calizos en los que se encuentran los crinoideo del Pintado son visiblemente distintos a los de Zufre, por lo que una simple inspección ocular de las calizas con crinoideos de Santa Olalla del Cala arrojaría bastante luz sobre el caso, pues nos permitiría asociarlas con unas u otras.

Para aclarar dichos aspectos, un equipo de la Sección de Geología y Paleontología del CIES visitó en la primavera del 2003 la zona de Santa Olalla del Cala. El grupo, encabezado por este responsable de la Sección, estaba compuesto por José Joaquín De la Osa Domínguez -vecino de El Real de la Jara-, Maria de los Ángeles G. Galvín -vecina de Huelva-, Moisés Serrano -vecino de Valdelarco- y la súbdita japonesa, Srta. Makiko. Tras recorrer las inmediaciones del cortijo Casa Blanca encontramos un paquete de calizas en las que se apreciaba la presencia de artejos de crinoideos.

Estas calizas eran similares completamente a las de Zufre y muy diferentes a las de el Embalse del Pintado. Ahora tenemos la certeza de que ambos afloramientos (Zufre y Santa Olalla del Cala) corresponden a una misma unidad litológica, de edad Viseense Inferior o Tournaisiense Superior-Viseense Inferior, y que no guardan ninguna relación con los materiales del Embalse del Pintado, de edad Silúrico Superior-Devónico Inferior. También se confirma que la datación realizada por F. Vázquez Guzmán fue errónea, aunque -por carencias en la bibliografía disponible- no hemos podido detectar el origen del error, ni sabemos si él mismo ayudó a rectificarlo.

NOTAS:
(1) Los crinoideos o lirios de mar son animales marinos que, en su mayoría, vivían fijos a suelos poco profundos. En ellos se diferencian claramente tres partes. El pedúnculo o tallo, que se fija al suelo por un sistema de anclaje llamado raíces, está formado por artejos o placas columnares articuladas entre sí, con una cavidad central llamada canal axial. El cáliz o teca es una especie de cápsula globular recubierta de placas que comienzan en la parte superior del pedúnculo. La parte más alta del cáliz tiene una capa flexible llamada tegmen, en la que se encuentran la boca y el ano. Los brazos parten de las placas radiales del cáliz, son cinco o múltiplo de cinco, y pueden tener unas pequeñas extensiones llamadas pínulas. En los brazos hay unos surcos de alimentación que llegan hasta la boca, situada en el tegmen. A continuación reproducimos un esquema con la morfología general de los crinoideos:

(2) Los topónimos están tomados de la propia cartografía geológica.

(3) El Género Cyathocrinus (Agassiz, 1836) [presente durante el periodo que abarca desde el Wenlock (que comenzó hace 428 m. a.) hasta el Carbonífero Inferior (que concluyó hace 320 m. a.), aunque es posible que alcanzara incluso hasta el Permico Superior (que concluyó hace 248 m. a.)] es sinónimo de Cyathocrinites (Miller, 1821) (Familia Cyathocrinitidae; Superfamilia Cyathocrinitacea; Suborden Cyathocrinina; Orden Cladida; Subclase Camerata; Clase Crinoidea; Subfilum Crinozoa; Filum Echinodermata.).

(4) Son subdivisiones del periodo Devónico. Según algunos autores, el Coblenciense abarcaría desde hace 401 m. a. hasta hace 387 m. a. Por su parte, el Eifeliense comenzó a continuación y concluyó hace 380 m. a.

(5) Las grauvacas son rocas sedimentarias del tipo arenisca, muy resistentes a los agentes externos.

(6) Se trata de una unidad litológica que engloba a todos los materiales detríticos y volcánicos comprendidos entre la Unidad de Herrerías y las series vulcanosedimentarias del Macizo de Aracena, así como los afloramientos calizos de la Sierra de Jabata y las series detríticas que afloran inmediatamente al sur de la misma.

(7) Desconocemos si se trata del propio F. Vázquez Guzmán.

(8) Los conodontos son microfósiles constituidos por una matriz orgánica en la que hay incorporados cristales de apatito. Se trata de piezas aisladas (de 200 mm a 6 mm) de morfologías muy variadas (pero con cierta similitud con piezas dentales) que formaban parte de un organismo mayor. Tienen una gran importancia como fósiles guía por su gran distribución y diversidad. Al parecer eran animales marinos alargados (de hasta 4 cm. de longitud); de ellos, las partes que se conservan son de las que estarían en la cabeza. Vivían en aguas de salinidad intermedia y de temperaturas templadas o cálidas; y en ambientes desde bentónicos hasta pelágicos.

(9) Son subdivisiones del periodo Carbonífero. El Tournaisiense abarca desde hace 360 hasta hace 352 m. a. Por su parte, el Viseense comenzó a continuación y finalizó hace 333 m. a. Entre ambos conforman el subperiodo Dinantiense.

(10) Pese a su fragmentación, el ejemplar es identificable con ciertas reservas como del Género Goniatites (Haan, 1825) (Familia Goniatitidae; Superfamilia Goniatitaceae; Suborden Goniatitina; Orden Goniatitida; Subclase Ammonoidea; Clase Cephalopoda; Filum Mollusca.) que estuvo presente durante el Viseense (ver nota anterior).

(11) En el término municipal de Cazalla de la Sierra (en la misma Hoja 919 de Almadén de la Plata).

(12) El Género Scyphocrinites (Zenker, 1833) (Familia Scyphocrinitidae; Superfamilia Melocrinitacea; Suborden Glyptocrinina; Orden Monobathrida; Subclase Camerata; Clase Crinoidea; Subfilum Crinozoa; Filum Echinodermata.) estuvo presente desde el Silúrico Superior (algunos autores afirman que desde el Silúrico Inferior) hasta del Devónico Inferior y es sinónimo de Scyphocrinus (Geinitz, 1846).

BIBLIOGRAFÍA

Apalategui Isasa, O.; Contreras Vázquez, F.; y Eguiluz Alarcón, L. “Memoria del Mapa Geológico de España 1:50.000 Hoja 918- Santa Olalla del Cala”. Servicio de Publicaciones IGME. Madrid, 1990.

Domènech, R. y Martinell, J. “Introducción a los Fósiles”. MASSON S.A. Barcelona, 1996.

García Monzón, G.; Jerez Mir, F.; Argüelles, A.; y Cueto, L A. “Memoria del Mapa Geológico de España 1:50.000 Hoja 919- Almadén de la Plata”. Servicio de Publicaciones IGME. Madrid, 1974.

Gómez-Alba, J. A. S., “Guía de Fósiles de España y Europa“. Ediciones Omega. Barcelona, 1988.

Gutiérrez-Marco, J. C.; Piçarra, J. M.; Robardet, M.; Sarmiento, G. N.; y Storch, P., “Ordovician and Silurian stratigraphy and faunas (graptolites and conodonts) in the Ossa Morena Zone of the SW Iberian Peninsula (Portugal and Spain)” en “Sixth International Graptolite Conference & 1998 Field Meeting of the IUGS Sbcommission on Silurian Stratigraphy”. Instituto Tecnológico Geominero de España. Madrid,1998.

Vázquez Guzmán, F. y Fernández Pompa, F. “Contribución al conocimiento geológico del suroeste de España en relación con la prospección de depósitos de magnetitas“. Servicio de Publicaciones IGME. Madrid, 1976.

miércoles 25 de abril de 2007

Sobre una leyenda de mi pueblo

Claves simbólicas de la leyenda de la Romana de Oro de la Cueva de la Mora (Puerto Moral-La Umbría, provincia de Huelva)
Una gran parte de la Sierra del Parralejo abarca el sur del término municipal de Puerto Moral, mientras que una pequeña extensión de la misma ocupa terrenos pertenecientes al de Aracena. En la parte de la solana, en la ladera suroriental de dicha sierra, a pocos metros del límite entre ambos municipios, se encuentra la Cueva de la Mora (homónima de otros enclaves serranos en Jabugo, Los Romeros y Almonaster la Real), una pequeña cavidad horadada en la roca caliza, cuya entrada tiene una orientación que le permite recibir bastante luz solar a lo largo del día. A su alrededor crece una extensa masa de matorral, en la que destacan las madroñeras y otros arbustos. Por pocos metros la cueva se encuentra en terreno aracenés desde la emancipación local de Puerto Moral hace un par de siglos. Pese a ello, esta localidad considera la cueva como algo propio, en parte por la artificialidad de los límites territoriales que son trazados sobre un mapa sin atender a la realidad de esos territorios. No en vano, los antiguos habitantes de la Sierra del Parralejo campaban por ella ajenos a la división que siglos más tarde sería establecida. El hábitat de tales pobladores debe entenderse de forma unitaria, por lo que en la actualidad ambos municipios pueden sentirse “herederos legítimos” de aquella realidad histórica (y de hecho, los restos arqueológicos se esparcen a ambos lados de la actual línea divisoria).
La existencia de la cueva es conocida desde hace siglos por los habitantes de Puerto Moral y de otras localidades de los alrededores. En torno a esa cavidad ha existido una leyenda que afirma que en lo más profundo de la cueva está enterrada una romana de oro. Una balanza romana construida exclusivamente con ese preciado metal. Hasta el momento nadie ha encontrado ese curioso tesoro. Decimos curioso porque otras leyendas más comunes sobre caudales ocultos hablan siempre de cofres con monedas y joyas o de lingotes de gran tamaño, nunca de artilugios como el que nos ocupa.
Por la presencia de restos se sabe que esta cueva fue un abrigo habitado en épocas prehistóricas, pero lamentablemente no hay mucha información, puesto que el yacimiento arqueológico ha sido brutalmente expoliado por buscadores de la Balanza de Oro. Entre los materiales que ha sido posible recuperar tras las expoliaciones se encuentran fragmentos de cerámica, microlitos y restos dentarios. Del análisis de la cerámica rescatada en la década de los 80, llevado a cabo por Federico Martínez Rodríguez y José Pedro Lorenzo Gómez, se deduce que la oquedad estuvo débilmente habitada en el Calcolítico pleno (mediados del III milenio a. C.) y alcanzó su máxima ocupación en el Calcolítico final y el Bronce antiguo y pleno (I milenio a. C.). A partir de ese momento la ocupación tuvo carácter esporádico, como parece desprenderse de ciertas evidencias en el Bronce final (primeros siglos del I milenio a. C.) y la etapa prerromana (siglos V al III a. C.). La documentación de esas diversas etapas de ocupación otorga a este yacimiento arqueológico una gran importancia dentro del contexto comarcal.
Es posible pensar que la existencia de restos arqueológicos en el interior de la cueva hubiera desencadenado en un pasado remoto los mecanismos que dieran lugar a la aparición de la leyenda. Algo así como si el supuesto tesoro (la balanza romana de oro) guardara relación con los restos (sobrevalorados por la fantasía popular). Sin embargo, la existencia de la leyenda parece remontarse a tiempos muy anteriores a los momentos en los que el pueblo llano ha tomado conciencia sobre el valor de los restos arqueológicos. Además, nunca se ha hablado de que se hubieran hallado restos con anterioridad a la fecha citada (década de los ochenta). Por todo ello parece descartarse cualquier relación entre la Romana de Oro y los restos arqueológicos hallados en la Cueva de la Mora.
Por otra parte, el mundo del ocultismo (sin entrar aquí a valorar la verosimilitud de los principios ocultistas) nos ofrece claves para determinar el valor simbólico de la leyenda, cuya interpretación en esa línea nos lleva a unas conclusiones sorprendentes (sean ciertas o no). Definimos el ocultismo como el conjunto de doctrinas y prácticas misteriosas, espiritistas y hasta mágicas, que pretenden conocer, explicar y someter al dominio humano los más misteriosos fenómenos de la vida material y psíquica. Recurrimos a tal línea de explicación basándonos en la circunstancia de que aquello que está enterrado se encuentra oculto y, por tanto, disponible sólo para quienes sepan encontrarlo. Y la leyenda es clara en eso: la romana de oro está enterrada.
Para realizar el análisis de la leyenda partiremos de la clave simbólica de la cueva. Grutas, simas, cavernas y demás oquedades naturales han sido utilizadas en la antigüedad como viviendas, santuarios y tumbas. Por ello, José Felipe Alonso Fernández-Checa afirma en su Diccionario de Alquimia, Cábala, Simbología que “en ellas residen los mitos de renacimiento y de iniciación de numerosos pueblos”. Más allá va Juan G. Atienza en el prólogo de Montes y Simas Sagrados de España, cuando afirma que “la caverna ha constituido la base de la penetración humana en el conocimiento prohibido, (...) participa del secreto de la iniciación,” o que “su acceso (está) restringido a quienes aspiran al conocimiento superior”. Para Atienza “su simbolismo primigenio la identificó siempre con el útero materno de la Tierra creadora de todo lo viviente”, por lo que “es la matriz de la tierra, el vientre de la ballena jonasiana, la cueva de los leones de Daniel, el antro sombrío donde el humano debe penetrar cuando quiere integrarse en el saber sagrado que nunca le será revelado ni cedido voluntariamente, sin haber cumplido primero con el requisito iniciático que lo haga acreedor de alcanzar el conocimiento de lo numinoso”.
Estas afirmaciones convierten a las cavernas en lugares propicios para los rituales iniciáticos, conscientes o inconscientes. Atienza afirma que tales enclaves despiertan “reacciones físicas o psíquicas (...). Cuando tal sucede, individuos especialmente sensibles pueden llegar a vivir experiencias que el conjunto del colectivo ni siquiera capta. Y esas experiencias (...) suelen crear estados de ánimo insólitos y hasta pueden llegar a producir sensaciones aparentemente sobrehumanas, estados alterados de conciencia”.
En torno a la simbología de la Balanza, en su Diccionario, José Felipe Alonso nos aclara que ésta “simboliza en la actualidad de forma mística la justicia, la equivalencia, el equilibrio”. Nos interesa especialmente este tercer valor simbólico, aplicable sin duda a cualquier modelo de balanza. Incluso cuando Alonso afirma que la Balanza “representa la correspondencia existente entre el universo corporal y el universo espiritual”, podemos sustituir el término correspondencia por el de equilibrio sin alterar sustancialmente el significado de la afirmación. “Como expresión práctica de la Justicia y del juicio”, la balanza -según Alonso- también “está unida a valorar el bien y el mal humano”.
La obra de Alonso Fernández-Checa también nos va a servir para conocer el significado oculto del Oro, metal que cotidianamente ejerce como símbolo genérico del poder y la riqueza. Este preciado elemento es “uno de los siete metales considerados por los alquimistas”. No olvidemos que en la llamada “Alquimia práctica” el objetivo fundamental era “encontrar la Piedra filosofal que puede transmutar en oro los metales sin valor”. Sin embargo, a nivel esotérico también existía una “Alquimia mística”, que se puede definir como una “forma espiritual para transformar lo malo en bueno, aspirando a la perfección superior”. Elvira Marteles, que afirma que “el oro era la meta” de los alquimistas, advierte que para los filósofos herméticos “las alusiones al oro tenían un significado alegórico” e, incluso, diferenciaban entre el “oro vulgar” (el metal) y el “oro filosófico”. Todo ello nos coloca al Oro como un símbolo espiritual, de pureza, de perfección.
Puestos a atar cabos, nos encontramos con que una Cueva en la que se encuentra enterrada una Balanza de Oro (como es el caso de la Cueva de la Mora, según la leyenda) podría ser en realidad un enclave iniciático en el que se encuentran las claves ocultas que resultan una herramienta eficaz para alcanzar un cierto equilibrio espiritual. Se dice que enclaves de ese tipo hay muchos en el mundo (cuevas, pirámides, templos, montañas, fuentes, monumentos megalíticos, etc.) y que están entrelazados por unas supuestas corrientes de energía que los estudiosos conocen con el nombre de energía telúrica. Una energía que según algunos atrajo a nuestros antepasados hasta esos puntos y los estimuló para construir templos y monumentos. En todo caso, es preferible acudir a la Cueva de la Mora con el propósito de elevarse espiritualmente, en vez de hacerlo con pico y pala para arrebatar al subsuelo los restos arqueológicos que los primitivos habitantes nos legaron y que son patrimonio de todos.
BIBLIOGRAFÍA
Alonso Fernández-Checa, José Felipe. “Diccionario de Alquimia, Cábala, Simbología” (páginas 52, 81, 112 y 281). Editorial Master. Madrid, 1993.
Asociación Alma Natura. “Cuaderno de Nuestras Historias” (página 13). Asociación Alma Natura. Arroyomolinos de León, 2006.
García Atienza, Juan. “Montes y Simas Sagrados de España” (páginas 12 y siguientes). Editorial EDAF. Madrid, 2000.
Guijo Mauri, Juan Manuel. “Restos Humanos en la Edad de los Metales en la Sierra de Aracena: evidencias dentarias de la Cueva de la Mora de La Umbría” en “XII Jornadas del Patrimonio de la Sierra Aracena, 1997” (páginas 275 y siguientes). Diputación Provincial de Huelva. Huelva, 1999.
Lorenzo Gómez, José Pedro y Martínez Rodríguez, Federico “Primeros datos para el estudio del yacimiento arqueológico de la Cueva de la Mora de La Umbría (Aracena)” en “IV Jornadas del Patrimonio de la Sierra Jabugo, 1989” (páginas 195 y siguientes). Edición de la Diputación Provincial de Huelva, el Ayuntamiento de Jabugo y la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Huelva, 1992.
Marteles, Elvira. “La Alquimia” (páginas 35 y siguientes). Espacio y Tiempo, S. A. (Biblioteca Básica de Espacio y Tiempo). Madrid, 1992.
Romero Bomba, Eduardo. “El Patrimonio Arqueológico de Aracena” (páginas 49 y siguientes). Ayuntamiento de Aracena. Sevilla, 2003.

Estudio sobre cantos de llamada al Rosario de la Aurora

Consideraciones sobre los textos de las Novenas de La Corte de Santa Ana la Real (Huelva).
Dolores Alonso González
Ignacio Garzón González

Las Novenas de la santanera aldea de La Corte son unos antiquísimos cánticos entonados por los vecinos en las madrugadas de los nueve días previos a la fiesta patronal en honor de la Virgen del Rosario, con la finalidad de llamar a los fieles al rezo del Rosario de la Aurora. Acudiendo a la llamada de las Hermanas y con el acompañamiento exclusivo de una esquila o campanilla, los cortesanos y cortesanas recorren las calles de la aldea realizando paradas en puntos concretos, donde se entonan esas coplillas, cuyos contenidos tienen cierto carácter religioso o piadoso, aunque alejado de grandes conceptos místicos y dogmas de fe. Las Novenas son en sí mismas textos muy breves en los que se repiten determinadas partes y en los que se utilizan rimas sencillas.

Hace unos años se llevó a cabo -por parte de un nutrido grupo de vecinos- una profunda investigación sobre esos cánticos, encaminada a recuperar algunos de los textos, que se estaban perdiendo al no ser usados. Los resultados sirvieron para documentar una exposición que montaron esos vecinos de cara a la celebración en Santa Ana la Real y sus aldeas de la XIV edición de las Jornadas del Patrimonio de la Comarca de la Sierra, a últimos de marzo de 1999. Gracias a ese estudio sabemos que son treinta y seis las Novenas conocidas, sin descartar que existieran otras más que se hayan perdido definitivamente.

Una de las principales dificultades que se planteaban en aquel momento era la de trasladar al papel un texto que ha venido transfiriéndose a lo largo de generaciones por la vía de la transmisión oral; es decir, transformar literatura oral -de tipo tradicional- en literatura escrita. Se abría una disyuntiva -compleja de resolver- con dos opciones estróficas igualmente posibles, cada una con sus pros y sus contras, entre las cuales había que decantarse por una de ellas. Una opción consistía en presentar las Novenas como composiciones con una sola estrofa de siete versos dodecasílabos con rima asonante aguda en los versos segundo, cuarto, quinto y séptimo, pero sin rima interna en las pausas. La segunda posibilidad era la de plantear estos cantos como textos con catorce versos hexasílabos repartidos en tres estrofas, rimando necesariamente los últimos de cada estrofa, con rima asonante aguda. Hemos hablado de versos dodecasílabos y hexasílabos, pero debemos tener en cuenta que en ambos casos nos encontramos con determinados versos que no cumplen con esas medidas. La explicación está en que esos versos en apariencia diferentes, en realidad tienen la misma medida, pero sufren una catalexis de dos sílabas al comienzo. En la segunda opción de las expresadas (hexasílabos), los versos catalépticos corresponden a los primeros de cada estrofa, mientras que en la primera de las opciones (dodecasílabos) los catalépticos serían los versos 1, 3 y 6.

Nos encontramos ante dos fórmulas prácticamente similares , por lo que se trata pues tan sólo de una disquisición formal y no existen elementos irrefutables para dictaminar cual de ellas es la correcta. Las combinaciones de rima no nos aportan criterios definitivos para establecer cual de los dos modelos es el genuino. El segundo modelo no tiene elementos de rima a su favor, pero tampoco otros que estén claramente en contra (la rima entre los versos cuarto, octavo, noveno, décimo y decimocuarto es un elemento neutro a nivel decisorio). Por su parte, el primer modelo cuenta con el respaldo de que, si eliminásemos el verso quinto, la rima se reduciría a los versos pares. Sin embargo, este modelo tiene en su contra la absoluta carencia de rima interna; esta circunstancia anula la fuerza del respaldo antes citado. Dado que ambas opciones se mostraban como perfectamente válidas se optó definitivamente por la segunda fórmula, atendiendo a dos criterios que expresamos a continuación. En primer lugar la repetición de versos es más clara en la segunda opción, puesto que se repite íntegramente dos veces el verso octavo, mientras que en la primera tendríamos el quinto verso como resultado de repetir dos veces en el mismo verso el segundo hemistiquio del verso anterior. En segundo lugar y como elemento de más peso se tuvo en cuenta el carácter popular de la obra, que está más en consonancia con versos hexasílabos que con dodecasílabos. Los hexasílabos están considerados como los versos castellanos más breves capaces de presentar valor poético por sí solos y, tras los octosílabos, son los versos más frecuentes en la poesía popular. Por el contrario, el dodecasílabo es un verso asociado a la poesía “culta”, en la que el verso más utilizado es el endecasílabo. De todas formas, es factible presentar las Novenas de ambas maneras indistintamente. No se puede descartar ninguna de ellas definitivamente.

El otro inconveniente detectado en la investigación desarrollada por los vecinos era que no se conocía el origen de la tradición de las Novenas, principalmente por carencias documentales. La tradición oral presta una gran atención a un personaje local, Tía Sebastiana, como posible artífice del arraigo de estos cánticos en La Corte de Santa Ana la Real (llegando incluso a afirmarse que fue ella la autora de los textos), bien instaurándola personalmente o bien respaldándola de forma incisiva. Sea cual sea la verdadera historia de esta tradición, lo cierto es que difícilmente sabremos nunca cual fue su origen real.

Una cosa sí podemos afirmar: los textos no son una creación local, ni de Tía Sebastiana ni de ningún otro personaje cortesano, salvo la posible excepción de algún caso puntual (por ejemplo, la novena de Juan Tepinco). Ya desde un principio sabíamos que alguno de sus textos era usado fuera de la localidad, literalmente o con variaciones. El caso más evidente era el de la novena “En el cielo/ se alquilan balcones/ para un casamiento...”, reconocida ampliamente, dentro y fuera de la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, como villancico popular. Asimismo, la segunda novena que se canta en la puerta de la iglesia (“El Rosario de por la mañana es una cadena...”) tiene un pariente cercano entre los textos que entonan los auroros en Zalamea la Real, como supimos a raíz de un pasacalles realizado por este colectivo en las poblaciones de La Corte y Santa Ana la Real unos meses antes de que comenzara la investigación.

Un hallazgo casual puso en nuestras manos vía internet el texto de veintitrés coplas cantadas en Campillo de Arenas (Jaén) en honor de la Virgen de la Cabeza en medio de la celebración de la Fiesta de Moros y Cristianos. Ante nuestra sorpresa, algunos de esos cánticos eran similares a algunas novenas. Veamos algunos de los ejemplos más significativos:

“El rosario/ de esta madrugada/ es una cadena/ de mucho valor,/ pues por ella/ se sube a los cielos/ a ver a María,/ la madre de Dios./ Qué dicha y qué honor,/ encontrarse/ la aurora en la calle/ entre sus hermanos/ en corporación./ En corporación.”

“El domingo/ que más madrugaras/ a coger la rosa/ del santo rosal,/ cogerás la/ corona de espinas/ que Cristo y su Madre/ labrándola están./ Vamos a adorar/ la pasión y/ la muerte de cristo/ que es el mejor medio/ para no pecar./ Para no pecar.”

“En la cueva/ de la penitencia/ Santa Rosalía/ su pelo cortó/ y el demonio/ le daba combate/ y ella se consoló/ con llamar a Dios./ Qué dicha para el honor/ encontrarse/ la Aurora en la calle/ entre sus hermanos/ en Corporación./ En Corporación.”

“Es María/ la caña del trigo,/ San José la espiga/ y el Niño la flor./ Y el Espíritu/ Santo es el grano/ que allí está encerrado/ por obra de Dios./ Y con el albor/ de los rayos/ primeros del día/ nos da su sonrisa/ la Madre de Dios./ La madre de Dios.”

“El rosario/ de esta madrugada/ es para los pobres/ que al campo se van/ y los ricos/ que se quedan durmiendo/ para que el rocío/ no les haga nada./ Hermanos venid/ a rezar el/ rosario a la aurora/ si el reino del Cielo/ queréis conseguir./ Queréis conseguir.”

Este descubrimiento nos impulsó a seguir el rastro por internet a otras posibles manifestaciones similares. Los resultados no tardaron en aparecer. Encontramos en puntos muy alejados -entre sí y respecto a La Corte de Santa Ana la Real- nuevos cánticos de campanilleros, de auroros, despiertas, moniduras, villancicos y otros de estructuras y contenidos similares o cercanos a nuestras Novenas, tanto en el resto de Andalucía como fuera de ella. A continuación mostramos algunos ejemplos:

POZO CAÑADA (Albacete)
Al entrar en/ el Templo Divino/ a mano derecha/ repara y verás/ a María,/ la Aurora y el Niño/ con las tres personas/ de la Trinidad./ Oh, patrón San Juan,/ San Antonio/ con San Cayetano/ y la Dolorosa,/ San Antonio Abad.

Es María/ la caña de trigo,/ San José la espiga/ y el Niño la flor./ El Espíritu/ Santo es el grano/ dónde está encerrada/ la gracia de Dios./ Decid con fervor/ viva, viva/ la Virgen y el Niño/ y vivamos todos/ en gracia de Dios.

CATRAL (Alicante)
Zapatero/ que estás remendando/ todita la noche a/ la luz del candil,/ y en oyendo/ la voz del Rosario/ le pegas un soplo y/ te vas a dormir./ Demonios venid/ y llevarse/ a este zapatero/ que al Santo Rosario/ no quiere acudir.

ALMERÍA
En la cueva/ de la penitencia/ Santa Rosalía/ su pelo cortó;/ El demonio/ le daba combate/ y ella se consuela,/ con mirar a Dios./ Vamos con fervor/ a rezar es-/ te Santo Rosario/ que, de esta manera,/ nos lo manda Dios.

PUEBLA DE ALCOCER (Badajoz)
El Rosario/ de por la mañana/ es para los pobres/ que al acampo se van,/ que los ricos/ se están en la cama/ guardando el relente/ de la madrugá.


ZARZA CAPILLA (Badajoz)
En el cielo/ no hay Santo ninguno/ que tenga la dicha/ de Bartolomé,/ porque lleva el/ cuchillo en la mano,/ el pellejo al hombro/ y el diablo a los pies...

PIORNAL (Cáceres)
El que rosas/ al rayar el alba/ ofrece a María/ del santo rosal,/ nadie dude/ que empeñe a la Virgen/ le ampare en el día/ de un modo especial./ Devotas, venid,/ devotos, llegad,/ no se pierda/ lo que tanto vale/ por la perecita/ de no madrugar.

ALMODÓVAR DEL CAMPO (Ciudad Real)
En el arco/ de la Magdalena/ hay una bandera/ hay una bandera/ blanca y colorá/ y el que quiera/ tomar parte en ella/ es un nazareno,/ va de capitán/ va de capitán/ va de capitán.

CABRA (Córdoba)
A la una/ de la madrugada/ iba San Cristóbal/ por medio del mar./ A la una/ de la madrugada/ iba San Cristóbal/ por medio del mar./ Por medio del mar./ Por medio del mar./ con el Niño/ de Dios en los hombros/ diciendo: Dios mío,/ ya no puedo más.

MONTURQUE (Córdoba)
Nuestra Madre,/ Virgen de la Aurora,/ ha sembrado un huerto/ de inmenso valor,/ de azucenas,/ jazmines y rosas,/ y por jardinero,/ nuestro Redentor./ Vamos con amor,/ vamos, vamos/ hermanos queridos,/ a que el jardinero/ nos corte una flor!

PRIEGO (Córdoba)
A la Aurora/ venimos buscando,/ que dicen anda/ por este lugar/ repartiendo/ rosas y jazmines/ a los hermanitos/ que al rosario van./ Devotos venid,/ hermanos llegad/ a rezar el/ Rosario a la Aurora/ si el reino del cielo/ queréis alcanzar.

PUENTE GENIL (Córdoba)
Es María/ la caña del trigo/ San José la espiga/ y el Niño la flor/ y el Espíritu/ Santo es el fruto/ que allí está encerrado/ por obra de amor./ Qué dicha y qué honor/ encontrarse/ la Aurora en la calle/ y con sus hermanos/ en corporación.

BEAS DE GRANADA
En la cama/ de este perezoso/ se acuesta el diablo y/ comienza a decir/ si la Aurora/ viniera a llamarte/, échate de lado/ y empieza a dormir.

JÓDAR (Jaén)
Un hermano/ le dice a otro hermano:/ levántate hermano,/ vamos a munir,/ a rezar el/ rosario a la Aurora/ si el Reino del Cielo/ queréis alcanzar,/ hermanos llegad.

MENGÍBAR (Jaén)
El Rosario/ de la Carmelita,/ una campanita/ toca sin cesar,/ porque dice/ que viene María/ repartiendo flores/ por la madrugá.



MURCIA
Un devoto/ por ir al Rosario/ por una ventana/ se quiso arrojar./ Y la Virgen/ María le dice:/ detente, devoto,/ por la puerta sal./ Devotos, venid,/ hermanos, llegad,/ hermanos, llegad,/ que la Virgen/ María os llama,/ su Santo Rosario/ venid a rezar.

ORGAZ (Toledo)
Al rosario/ de la aurora tocan,/ ¡levántate hermano,/ vamos a rezar!./ No perdamos/ lo que tanto vale,/ por la conveniencia/ de no madrugar/ Hay hermano,/ ¡que suerte has tenido!/ que a tu misma puerta/ vienen a cantar/ los hermanos/ del santo rosario,/ para que te alivies/ de tu enfermedad.

BLESA (Teruel)
Hoy al punto/ de rayar el alba,/ a nuestra patrona/ debemos rogar,/ que le pida/ a su hija María/ la que nos alcance/ la Gloria y la Paz./ Venid a rogar/ a Santa Ana/ la que es nuestra abogada,/ también es abuela/ del Rey Celestial.

EJULVE (Teruel)
El Rosario/ de la madrugada/ es para los pobres/ que no tienen pan,/ que no tienen pan/ que los ricos/ están en la cama/ para que la sirena (la escarcha)/ no les siente (haga) mal,/ no les siente (haga) mal.

LECHAGO (Teruel)
Ya no hay santo/ ni santa en el cielo/ que lleve las señas/ de Bartolomé/ porque lleva el/ cuchillo en la mano/ el pellejo al hombro/ y el diablo a los pies.

MIRAVETE DE LA SIERRA (Teruel)
El rosario/ de la madrugada/ es para los pobres/ que no tienen pan,/ que los ricos/ están en la cama/ pa que la rosada/ no les haga mal./ Devotos venid./ Hermanos llegad/ a rezar el/ rosario a María,/ si el reino del cielo/ queréis alcanzar/ queréis alcanzar.

LETUX (Zaragoza)
Una estrella/ salida de Oriente/ nos viene anunciando/ con gran claridad./ En Egipto/ nació San Antonio/ para dar consuelo/ a la cristiandad./ Rogad pues, rogad/ todos juntos/ en esta mañana/ que nos da su gracia/ para no pecar.

MARRACOS (Zaragoza)
A la Aurora/ tenéis en la puerta/ pidiendo limosna,/ si le queréis dar,/ para ayuda/ de hacer una ermita,/ que no tiene templo/ ni donde habitar.

Allá arriba,/ en el Monte Calvario,/ hay una bandera,/ que se deja ver,/ el que quiera/
sentar plaza en ella,/ Jesús Nazareno/ es el coronel.

Es María/ la caña de trigo,/ San José la espiga,/ el Niño es la flor,/ y el Espíritu/ Santo es el grano,/ que va derramando/ la gracia de Dios.



Además de todos esos ejemplos concretos hemos hallado numerosas referencias a la existencia de estas tradiciones en otros muchos puntos de la geografía nacional, en los que hasta el momento no hemos conocido el contenido de los textos. En muchos de los casos la celebración se remonta hasta los siglos XVI, XVII y XIII. Es nuestra intención continuar localizando esos textos para poder ampliar el trabajo de análisis y comparación de las Novenas.

Investigaciones ajenas a internet nos han permitido averiguar hace poco tiempo la existencia de otros textos similares a las novenas entonados en otras localidades cercanas a La Corte de Santa Ana la Real. Por comunicación personal de D. Mario Rodríguez hemos localizado en los textos de los campanilleros de Aracena obras similares a las novenas I, II, IX, XXVI, XXVII, XXIX, XXXII... (1). A modo de ejemplo, mostraremos el siguiente texto:

A la entrada/ de Santo Domingo/ a mano derecha/ repara y verás/ nuestro padre/ Jesús Nazareno/ con la cruz a cuesta/ al calvario va.

Desde su instauración en la localidad por la madre Trinidad, en el siglo XVII, los campanilleros aracenenses han ido incorporando nuevos textos al repertorio tradicional. Algo así como ocurre en Minas de Riotinto con la Esquila, donde de los quince (2) textos utilizados, la mayoría fueron compuestos por el poeta local Gregorio García Cardoso. Con la inestimable ayuda de D. Víctor H. Benito, D. Manuel Rodríguez Mora y D. Luis Naranjo hemos conocido dieciocho textos y estamos a la espera de recibir algunos más. De entre ellos resaltamos el siguiente, como muy parecido a alguna novena:

Desde aquí se/ divisa la ermita/ de aquella princesa,/ Madre del Señor,/ que en su pecho/ un corazón tiene/ partido por medio/ de pena y dolor./ Dios te salve Luna,/ Dios te salve Sol,/ Dios te salve/ Virgen eres y hermosa/ donde se reparten/ los rayos del Sol./ Dios te salve/ Virgen eres y hermosa/ donde se reparten/ los rayos del Sol.

También hemos sabido de la existencia de la tradición de los campanilleros en otras localidades de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en las que estamos investigando en la actualidad. De momento no tenemos suficiente información como para incorporarla al presente trabajo.

La antigüedad, la abundancia y la dispersión del fenómeno nos hace pensar que todas estas tradiciones tienen un origen común, aunque los textos hayan ido sufriendo, con el paso del tiempo, modificaciones localizadas que han posibilitado la diferenciación actual. Asimismo, se han ido incorporando a los distintos repertorios nuevos textos con referencias locales (nombres de templos y toponimias) o elementos cronológicos recientes (por ejemplo, referencias a aviones).

La localización de tan elevado número de textos nos ha permitido además hacer un análisis comparativo a nivel métrico. Predominan notoriamente los casos en los que se utiliza el dodecasílabo. Pero son muchas las ocasiones en las que además se intercalan hexasílabos. Esta circunstancia otorga cierta validez a la opción que defendimos en un primer momento. Aún así, recordemos que ambas son posibles y -si nos apuran- perfectamente compatibles. Para dar testimonio de ello, veamos una misma novena, la inicial, representada de las dos maneras:

Opción de dodecasílabos:

El Rosario de por la mañana
es para los pobres que al campo se van
y los ricos se están en sus camas,
para que el resencio no les haga mal,
no les haga mal, no les haga mal.
El Rosario de por la mañana
es para los pobres que al campo se van.

Opción de hexasílabos:

El Rosario
de por la mañana
es para los pobres
que al campo se van

y los ricos
se están en sus camas,
para que el resencio
no les haga mal,
no les haga mal,
no les haga mal.

El Rosario
de por la mañana
es para los pobres
que al campo se van.
Notas:
(1) Los números hacen referencia a la nomenclatura usada en el folleto “Las Novenas de la Corte de Santa Ana la Real”, editado por el Ayuntamiento de Santa Ana la Real y la Federación de Asociaciones de la Sierra, en el año 2000.
(2) Siempre según Delgado Ramos y Ruiz Ballesteros. Otras fuentes citan hasta unos setenta cantos.

Bibliografía impresa.
Baltanás, Enrique y Pérez Castellano, Antonio José. “Literatura oral en Andalucía”. Fundación Machado, Editorial Guadalmena S. L. Sevilla, 1996.
Calles Vales, José. “Cancionero Popular”. Editorial LIBSA. Madrid, 2000.
Delgado Ramos, José Manuel y Ruiz Ballesteros, Esteban. “La Esquila de Riotinto”, en Demófilo-19. Fundación Machado. Sevilla, 1996.
Domínguez Caparrós, José. “Diccionario de Métrica Española”. Alianza Editorial S. A. Madrid, 1999.
Gárfer, José Luis. “Coplero Popular”. EDIMAT LIBROS S. A. Madrid, 1999.
Rodríguez García, Mario. “Al fuego que la abrasa. Venerable Madre Trinidad (1604-1660)”. Ayuntamiento de Aracena. Aracena, 2004.
V. V. A. A. “La Esquila, coplas a la Virgen del Rosario”. Hermandad Sacramental de Ntra. Sra. del Rosario. Minas de Riotinto, ¿2003?.
V. V. A. A. “Las Novenas de la Corte de Santa Ana la Real”. Folleto editado por el Ayuntamiento de Santa Ana la Real y la Federación de Asociaciones de la Sierra. Santa Ana la Real, 2000.

Sobre unos curiosos cristales que aparecen en mi pueblo, poco conocidos en esta comarca


Aportación al Conocimiento del Patrimonio Geológico de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Calcitas pentadodecaédricas de Puerto Moral.
INTRODUCCIÓN
Durante muchos años, por motivaciones personales, he venido investigando la geología de esta comarca. Así mismo, he tratado de dar a conocer mediante charlas y exposiciones los resultados de la investigación, a la vez que realizaba una labor de divulgación general sobre Geología. Desde la creación de la Sección de Geología y Paleontología del Centro de Investigaciones y Estudios Serranos (CIES), he ampliado las metas de mi labor, pero manteniendo la misma filosofía.
Por ese motivo me he decidido a elaborar esta comunicación sobre uno de los principales descubrimientos en el campo de la mineralogía que he podido realizar a lo largo de estos años de investigación. Se trata del hallazgo de cristales pentadodecaédricos de calcita en una cantera cercana a Puerto Moral. Aunque pueda parecer un tema banal, tiene -como se verá- un gran interés científico por el tipo de cristalización, que es poco frecuente.
CANTERA DE PUERTO MORAL
La cantera se localiza al sur del municipio, próxima al límite municipal con Aracena. Está excavada en la ladera oeste de la Sierra del Parralejo y se accede hasta ella por un camino de tierra que parte desde la carretera que une a Puerto Moral con la nacional N-433.
Los trabajos de explotación se desarrollaron durante los años sesenta con el fin de obtener áridos para la construcción del muro de contención del llamado Embalse de Aracena. Finalizadas las obras del “pantano”, la cantera se paralizó hasta la actualidad. Con motivo de las obras de reforma de la carretera nacional antes citada se intentó ponerla nuevamente en explotación, pero la legislación vigente en aquel momento tenía ya establecidas unas normas de protección que lo impidieron.
Los materiales extraídos en la cantera fueron mármoles principalmente dolomíticos correspondientes a una sucesión volcánico-sedimentaria (de edad Rifeense superior/ Cámbrico inferior) del afloramiento de materiales de la Cuña de Fuenteheridos-La Umbría, perteneciente ésta a la Unidad del Macizo de Aracena. Son rocas de grano fino a grueso, de color gris, beiges y blanco con una patina de alteración a colores marrón oscuro; en ellas es difícil distinguir las superficies de estratificación, su aspecto es masivo y están muy diaclasadas. En zonas de techo (parte más alta del estrato) presenta intercalaciones de sílice sedimentaria y de rocas volcánicas ácidas. Los componentes esenciales son dolomita y calcita y los accesorios, moscovita, cuarzo, pirita, clorita, actinotita-tremolita y otros.
CALCITA
La calcita es uno de los minerales más abundantes en la corteza terrestre (segundo tras el cuarzo). Se trata de carbonato cálcico cristalizado en el sistema trigonal que se presenta habitualmente en forma de romboedros, escalenoedros o masas estalactíticas, oolíticas o terrosas, aunque se conocen unas tresmil variantes de cristales (resultantes de combinaciones de formas simples). En muchas ocasiones es incolora , pero también se encuentra bajo los colores blanco, amarillo, rojo, marrón, verde, azul y otros, aunque su color de raya es el blanco. Es transparente, aunque la presencia en solución sólida de distintos cationes (como hierro, manganeso, cinc, estroncio o magnesio) la hacen translúcida u opaca. Su brillo es entre vítreo y madrepórico. Así mismo, es iridiscente según las direcciones del cristal y presenta birrefringencia (muy fácilmente observable en la variedad “espato de Islandia”). En ocasiones es termoluminiscente y algunas de sus variedades son fluorescentes ante las radiaciones ultravioletas.
La exfoliación de este mineral -que es muy frágil- es perfecta según las caras del romboedro. Ocupa la calcita el tercer lugar de la escala de dureza de los minerales propuesta por Mohs. Su peso específico es de un valor de 2’71 y es soluble en ácido clorhídrico frío, con intensa efervescencia. La calcita no funde, pero a altas temperaturas se disocia produciendo cal y anhídrido carbónico.
En el caso que nos ocupa, los cristales de calcita se encentran en formaciones de relleno de las diaclasas (grietas) de los mármoles antes citados. Estos “rellenos” han aflorado gracias a las labores de extracción, por lo que de no ser por ellas no conoceríamos la existencia de dichos cristales. Esas formaciones están constituidas por masas espáticas de baritina (o barita) rosa y blanca y de calcita incolora o blanca, recubiertas por cristales milimétricos y centimétricos de calcita incolora, blanca, amarillenta o marronácea (llegando en ocasiones a presentar bandeados).
PECULIARIDADES DEL CRISTAL PENTADODECAÉDRICO
Un cristal es una muestra de mineral delimitada por caras planas establecidas durante su formación sin que se deban a la exfoliación. Esta forma poliédrica supone la expresión externa de la disposición interior de los átomos que forman el mineral. Los distintos tipos de cristales se agrupan en los siete llamados sistemas cristalinos, definidos por criterios que atienden a la existencia de los elementos de simetría, sobre los que hablaremos más adelante.
El pentadodecaedro es un cuerpo con doce caras en forma de pentágono, treinta aristas y veinte vértices. El cristal pentadodecaédrico es raro en la naturaleza, sólo se da en unos pocos minerales del sistema cúbico (el más conocido es la pirita), en los que los pentágonos son regulares e iguales entre sí. Sin embargo, en algunas ocasiones la calcita también se presenta bajo esta forma, en un extraño cristal trigonal de doce caras pentagonales, algunas muy diferentes de otras.
Para describirlo vamos a recurrir a una figura visual que permita una fácil comprensión al lector profano. Imaginemos un prisma hexagonal de poca altura, cuya base corresponde a la vista frontal (es decir, al mirar de frente vemos un hexágono). Las caras correspondientes a la altura de ese supuesto prisma serían seis pentágonos muy irregulares en los que la base sería alargada, de ella partirían otros dos lados muy cortos y casi paralelos entre sí, y los otros dos lados serían un poco más largos, pero siendo la suma de sus longitudes sólo un poco mayor de la longitud del lado de la base. La imagen global de cada una de estas caras es la de un pentágono muy aplastado. Esos pentágonos están unidos entre ellos por los lados más cortos, de manera que cada uno tiene la base al lado opuesto del anterior. Por otra parte, lo que definimos como bases del supuesto prisma hexagonal, son en realidad dos grupos formados por otros tres pentágonos algo menos irregulares ensamblados entre sí. Un grupo ocuparía la base anterior y el otro -dispuesto de forma inversa-, la posterior.
Podría parecer que se trata de algún otro tipo de cristal de calcita que estuviera mal desarrollado, pero un simple estudio de sus elementos de simetría nos lleva a comprobar que se trata de una de las formas propias del sistema cristalino trigonal, al que corresponde la calcita. Veamos a continuación esos elementos.
El centro de simetría es un punto imaginario situado en el centro del cristal, de manera que cualquier línea imaginaria que pase por él determina, en su intersección con las superficies del cristal, dos puntos equivalentes que están situados a distancias iguales de dicho centro. Los cristales que son objeto de nuestro estudio presentan claramente un centro de simetría.
El plano de simetría es un plano imaginario que divide al cristal en dos mitades equivalentes entre sí, de manera que a cada cara, arista o vértice situados a un lado del plano le corresponde otro situado al otro lado a igual distancia. Nuestros cristales presentan tres de esos planos (perpendiculares a cada par de caras -de las más irregulares- opuestas), que se cruzan entre sí formando ángulos de 60º (si miramos al cristal desde el frente, los planos de simetría lo dividen en seis partes iguales, correspondientes cada una a la mitad de cada una de las caras menos irregulares).
El eje de simetría es una línea imaginaria que atraviesa el cristal de manera que si lo giramos alrededor de ella una vuelta completa (360 º) observamos un cierto número de posiciones idénticas. Así, los ejes pueden ser binarios (dos coincidencias o repetición cada 180º), ternarios (tres coincidencias o repetición cada 120º), cuaternarios (cuatro coincidencias o repetición cada 90º) y senarios (seis coincidencias o repetición cada 60º). El cristal pentadodecaédrico tiene tres ejes binarios y un eje ternario. Los ejes binarios se definen como las líneas imaginarias que unen los centros de las aristas opuestas que separan las caras más irregulares (los lados más cortos de esos pentágonos). El eje ternario es el que une los vértices que forman entre sí cada grupo de caras de las menos irregulares. Es, pues, una línea perpendicular a los otros tres ejes binarios y paralela a los planos de las caras más irregulares.
Resumiendo, los cristales de calcita que describimos tienen centro de simetría (C), tres planos (3 P), tres ejes binarios (3 E2) y un eje ternario (E3). Esta disposición es propia del sistema trigonal y, en concreto, de la clase “escalenoédrica ditrigonal”, cuyo mineral más característico es la propia calcita.
Dijimos que este tipo de cristal es relativamente raro, pero hemos de reconocer que en nuestra Sierra hay otro yacimiento en el que son localizables, se trata de la Mina de Cala. Allí son abundantes los agregados de cristales milimétricos blancos y rosados, pero muy mal formados, llegando en muchos casos a ser inapreciables los pentágonos más irregulares. Mejor formación y mayor tamaño son características que diferencian los cristales hallados en Puerto Moral, pero hay otro dato que los hace muy interesantes, se trata de la existencia de numerosas maclas.
MACLAS
Las maclas son asociaciones de cristales que crecen juntos, existiendo entre ellos unas relaciones de simetría adicionales a las de cada uno por separado. En nuestro caso, hemos descubierto que los cristales pentadodecaédricos de calcita presentan unas maclas muy características.
Estas maclas de calcita son simples (formadas por dos cristales) y de compenetración (ambos cristales crecen, penetrando cada uno en el otro según un eje de macla). El eje de macla es una línea imaginaria -perpendicular a una posible cara del cristal- alrededor de la cual se repiten por simetría los dos individuos maclados por un giro de 180º. Es decir, de los dos cristales, el primero tiene la posición original (o la que definimos como de referencia), mientras que el segundo está girado 180º. Es como si ambos cristales “se miraran cara a cara”.
Recurramos nuevamente a la imagen de un supuesto prisma hexagonal para describir el aspecto de la forma resultante de los dos cristales al maclarse. Ahora la base anterior y la posterior estarían dispuestas de forma idéntica y seguirían siendo sendos grupos de tres pentágonos de los menos irregulares. El cambio más sustancial es el que se produce en las caras de la altura del falso prisma. Aquí, al producirse la compenetración, unos pentágonos se incrustan en otros dando lugar a nuevas formas. Cuando se incrusta una base contra otra (las alargadas), se obtiene como resultado un hexágono ligeramente aplastado. Sin embargo, cuando son los vértices opuestos a las bases los que se compenetran, la figura resultante es un rectángulo.
El aspecto resultante en una macla perfecta sería un nuevo dodecaedro con seis caras pentagonales, tres rectangulares y tres hexagonales. ¿Existe la posibilidad que este cuerpo sea en realidad un cristal específico de calcita en lugar de ser el resultado de una macla?. No. En primer lugar porque no todas las maclas están bien formadas y en muchos ejemplares se aprecian partes bien diferenciadas de uno u otro cristal. En segundo lugar, los elementos de simetría del cuerpo resultante serían: centro, tres ejes binarios, un eje ternario, tres planos y un cuarto plano (C. 3E2. E3. 3P. P’.). Esta combinación no se corresponde con ninguna de las clases de simetría conocidas entre los minerales. Por tanto, podemos afirmar que claramente estamos ante una macla, tan peculiar como los propios cristales que la originan.
BIBLIOGRAFÍA
- Apalategui Isasa, Octavio; Contreras Vázquez, Francisco y Eguiluz Alarcón, Luis. “Memoria del Mapa Geológico de España, Hoja 918, Santa Olalla del Cala. Instituto Tecnológico Geominero de España. Madrid, 1990.
- Crespi, Annibale; Liborio, Giuseppe y Mottana, Annibale. “Guía de minerales y rocas”. Ediciones Grijalbo S. A. Barcelona, 1980.
- Díaz G.-Mauriño, Carlos. “Diccionario de términos mineralógicos y cristalográficos”. Alianza Editorial S. A. Madrid, 1991.
- Fernández Galiano, Dimas y Ramírez Sánchez-Rubio, Enrique. “Ciencias Naturales”. Ediciones Anaya S. A. Madrid, 1984.
- V.V. A.A. “Gran Enciclopedia de Minerales y Fósiles”. Servilibro Ediciones, S. A. Madrid.

Un poema de mi libro "Siglos de Pacharán"

Y saldré a pasear
por caminos ajenos
a los pasos, la vista...

Andaré por la noche,
torturándome, solo
y dispuesto a buscar
el lejano pasado.
Venceré la negrura,
castraré la añoranza
y tendré -frente a mí-
atrapado al destierro.

Llegará entonces la hora,
el momento preciso...
¡Estocada en el rostro
infinito del tiempo
y podré regresar!.

No me esperes despierta,
volveré con el alba.